BERLIN 2018 “MI DEBUT EN BERLIN MARATHON”




Debutar en Maratón y poder hacerlo en un marathon majors cómo Berlin es una experiencia que vale la pena.


Mi aventura partió hace un año atrás cuando decidí postular (por sorteo)  al  Maratón de Berlín, dejando todo a la suerte. Pasaron los días, y un correo me confirmaba que había sido seleccionada para estar presente el 16 de septiembre del 2018, ese día no podía más de la emoción, el imaginar realizar ese  viaje ya era soñado. Llamé inmediatamente a Carlos para contarle la noticia (él ya había sido seleccionado por su marca de postulación) así que fue doble la emoción.


Llegaba mayo y me enfocaba de lleno en Berlin, comenzando con mucho trabajo de gimnasio y fondos. Al pasar las semanas de entrenamiento para el maratón, me fui sintiendo muy bien físicamente, pero llegaba el invierno en junio y sólo pensaba en lo  duro que es  preparar un maratón en invierno, mi ánimo y motivación disminuían en su totalidad pero mi convicción permanecía intacta.


En julio y agosto pude realizar mis controles 26k/30k a buen ritmo, de  los cuales me permitieron tomar una gran confianza, y también una que otra carrera de 10K/21K previas que me dejaron con mayor motivación a semanas de correr Berlín, una de ellas fue Asics Golden Run (un mes antes) dónde corrí en mi mejor ritmo la media maratón.


Llegaba septiembre y mi sensibilidad a flor de piel (jajaja), de sólo pensar en el viaje ya  me emocionaba, ya que era algo que siempre quise hacer (poder  viajar a alguna parte de Europa), estaba a 2 semanas del viaje, y ya estaba todo hecho, sólo había que esperar el gran día.


Llegó el 12 de septiembre y había que partir, ese día teníamos pasajes a las 9.10 de la mañana con destino  a Toronto, luego Londres, y por último  Berlín (fue una escala del terror ese día) y omito las anécdotas del viaje jajaja.


El día viernes post viaje, salimos muy temprano por un trote por el Tiergarten park, llegando la Puerta de Brandenburgo, el ambiente ya se vivía y se respiraba maratón, mucha gente en las mismas haciendo sus  trotes y turisteando los alrededores.


Por la tarde fuimos al  retiro de kit, una expo gigante en el ex aeropuerto de Berlin, con muchos stand  y  con todo en su lugar, además de ser muy expedito y ordenado todo.


El día sábado nos fuimos temprano a vivir  la previa del maratón con los 6k del Break fast Run que culminaba con un desayuno en el mítico  Olympiastadion de Berlin, la energía ya era tremenda, más de 20 mil personas de todos los lugares del mundo ese día, cruzándonos  con varios chilenos y latinoamericanos, todos disfrutando de la gran fiesta, batucadas, música, comida entre otras cosas, fue una gran previa.


Pasaban las horas y ya era momento de correr, a las 7 de la tarde entré en modo maratón, preparando la ropa con la que iba a correr, y dejando todo listo para la hora de partir. Mientras descansaba en el hotel  revise  todos los mensajes que me había enviado mi familia y amigos y nuestro equipo Warnke Running Team,  deseándonos  el mayor de los éxitos en la carrera,  sin duda  el apoyo ayuda bastante y se transforma en  una  energía tremenda. A las 20hrs me desconecte de todo, apague celular y nos fuimos a “cenar, la cena no fue la típica carga de carbohidratos, sino que fueron unas “pommes frites” y un shop de cerveza jajaja ( que es algo que  hacemos con Carlos el día anterior a una carrera) y que nos ha dado  buenos  resultados (cábala).


Llegaba el gran día.


A esos de las 5:30 suena la alarma, directo al baño, vestirse y desayunar (desayuno muy suave), 1 taza de té, con 2 tostadas con  mermelada.


A las 7 hrs. salíamos del hotel camino al metro a juntarnos con unos amigos. El metro iba lleno de corredores, todos listos para largar. En ese momento mi estómago se apretaba, no podía creer que ya había llegado el día, estaba a menos de 2 horas de largar y la emoción y sensibilidad volvía a mí. En el trayecto de la estación al encajonamiento Carlos me daba sus últimas palabras y me  tranquilizaba, habíamos quedado en corrales distintos, él en el B y yo en el H, antes de separarnos para que cada uno fuera a encajonar,  nos abrazamos fuertemente y nos deseamos el mayor de los éxitos, en ese momento yo estallé en llanto, él se fue y yo me fui a encajonar sola y con lágrimas en mis ojos, miraba el cielo, respiraba profundo y me tranquilizaba. Llegaba a mi corral y comencé a disfrutar de lo que estaba sucediendo, había música y ambiente de fiesta. Se acercaba la hora y partía el corral  elite, yo tenía que esperar 1 hora más para largar. Me comencé a mover en el lugar, mientras largaban los demás corrales, se escuchaba música fuerte, todos aplaudían,  hasta que  llegaba el turno de largar, comenzaba la cuenta regresiva, me volvía a concentrar, en ese instante sólo miraba el cielo y agradecía por estar viviendo ese momento. Al cruzar la línea de partida eché a andar el reloj y me  deje llevar, había que disfrutar de lo que estaba pasando, gente por todos lados alentando, carteles, música y niños que gritaban mi nombre “Go Valery” jaja (fue muy lindo eso).


Kilómetro 5 miraba el reloj, e iba 3 minutos más lento de lo que  tenía estimado correr, intentaba acomodar el ritmo y no podía, la calle se me hacía angosta y no podía adelantar más, iba zigzagueando todo el rato con la gente, fue imposible establecerme en un ritmo, debo reconocer que en un momento eso me estresó  y decidí no mirar más el reloj hasta pasar los 21k. Llegando ahí, mis piernas me pedían salir de la zona de confort, sentía que no estaba corriendo cómo había entrenado, iba muy cómoda. Llegaba el kilómetro 30 y mi cuerpo entero, justo ahí  tocaba una “bajadita” y no había que desperdiciarla, un cambio de ritmo a 4:30” me hizo motivarme y agarrar el ritmo, quedaban 10 kilómetros más y sentía que ahí comenzaba recién mi  carrera, comenzaba apurar hasta entrar en la avenida principal, esos kilómetros fueron lo máximo, iba a buen ritmo y  con fuerzas de seguir apurando a más, entraba al kilómetro 40 y sentía que mis piernas volaban y que mi corazón iba a explotar en cualquier momento, se veía a lo lejos la puerta de Brandenburgo, una mezcla inexplicable en ese momento, sólo sé que iba con unas lágrimas en mis ojos y me decía a mí  misma, no puedo creer que  estoy a unos pasos de cumplir mi primer maratón.  Comenzaba a apurar con más ganas, la meta estaba a metros, me repetía una y otra vez, “lo lograste” “lo lograste”. Pasando la puerta de Brandenburgo, y alzando las manos, quedaban 300 metros más, mi sonrisa de oreja a oreja, volvía a mirar el reloj y no lo creía, cruzaba la meta con los brazos abiertos en 3 horas 22 minutos, muy feliz  y entera.  El primer maratón ya se había cumplido.


Camino a retirar mi medalla, me encontré con un amigo que me llevó a donde estaban todos los chilenos (que  ya habían terminado). Carlos también estaba ahí, nos abrazamos fuertemente y sin decir nada, lloramos de emoción, él había hecho su mejor maratón y yo había logrado hacer  mi primer maratón. Fue sin duda un momento que jamás  nos olvidaremos.




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